El mercado global de las drogas ha alcanzado niveles sin precedentes, según el último Informe Mundial sobre Drogas de la ONU 2026, presentado en Viena con datos de 2024. En la última década, el número de consumidores ha aumentado en un 34%, alcanzando la impresionante cifra de 331 millones de personas, impulsado tanto por el crecimiento poblacional como por una mayor disponibilidad de sustancias.
La directora ejecutiva de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Monica Juma, advirtió sobre la emergencia de nuevos tipos de drogas, algunas de las cuales son más potentes y peligrosas que las anteriores. El cannabis sigue siendo el más consumido, con 256 millones de usuarios, seguido por opioides, anfetaminas y cocaína. En total, el consumo de drogas provoca casi medio millón de muertes al año, mientras que solo uno de cada doce individuos con problemas de adicción accede al tratamiento adecuado.
El informe destaca que la producción de cocaína ha alcanzado récords históricos, superando las 4,000 toneladas en 2024, cuádruple de hace diez años, lo que se traduce en un incremento del 38% en el número de consumidores, especialmente en América, Europa y cada vez más en África y Asia. Las redes de narcotráfico están diversificando sus rutas y métodos de transporte, incluyendo el uso de sofisticados "narcosubmarinos".
Además, la ONU alerta sobre la rápida expansión de las drogas sintéticas, que se ha convertido en un fenómeno transformador del mercado ilícito. Se han detectado 755 nuevas sustancias psicoactivas, de las cuales 118 fueron identificadas por primera vez en 2024. La metanfetamina ha ganado terreno a nivel global, siendo más prevalente en América del Norte y Asia.
Una preocupación creciente son las mezclas de drogas, que combinan diferentes tipos de sustancias bajo nombres engañosos, lo que aumenta el riesgo de sobredosis. Estas combinaciones han llevado a emergencias médicas complejas, poniendo en jaque al personal de salud que no siempre sabe cómo tratar a los afectados.
Finalmente, la situación de los opioides está en transición. La prohibición del cultivo de adormidera en Afganistán ha reducido la producción de heroína, favoreciendo alternativas sintéticas como el fentanilo, que son mucho más potentes y peligrosas. Este panorama desafiante requiere una respuesta coordinada para abordar tanto el problema del consumo como sus efectos en la salud y la seguridad pública.