El turismo en París es afectado por ola de calor

En París, tanto locales como turistas están experimentando una ola de calor extremo, con temperaturas que rondan los 40ºC. Este fenómeno, que muchos atribuyen al cambio climático, ha llevado a los parisinos a adaptarse rápidamente. Los apartamentos, especialmente los que están en buhardillas con techos de zinc, no están diseñados para soportar estas altas temperaturas. Por eso, muchos han optado por cubrir sus ventanas con telas, mantas isotérmicas e incluso papel aluminio, mientras que el uso del aire acondicionado, que antes era visto como un lujo, se ha vuelto más común. Algunos, como Jonathan Richter, un diseñador de moda, han tomado la decisión de adquirir un aire acondicionado tras probar sin éxito con ventiladores. Otros prefieren escapar del calor, como Laure, que se mudó temporalmente a la casa de su abuela en el campo con su bebé y su pareja, señalando que su bienestar es una cuestión de salud. Para mitigar los efectos del calor, la Alcaldía de París ha decidido mantener los parques abiertos las 24 horas, y se ha permitido el baño en el canal de Saint-Martin, un lugar popular para refrescarse. Aunque las autoridades han advertido sobre la seguridad en el agua, la situación se ha vuelto crítica, con al menos 55 muertes por ahogamiento en Francia durante esta ola de calor. Las escuelas también han cerrado sus puertas ante las condiciones sofocantes. Muchos centros educativos han solicitado a los padres que recojan a sus hijos antes del mediodía, y se han implementado medidas como colocar mantas isotérmicas en las ventanas. Los sindicatos de docentes han denunciado que esta situación ha llevado a desmayos y un aumento en las urgencias médicas. El turismo también ha sido impactado, con monumentos icónicos como la Torre Eiffel y el Museo del Louvre ajustando sus horarios de cierre. Turistas como Robert Bieber han cambiado sus planes, prefiriendo evitar las colas al sol. Sin embargo, a pesar del calor, la afluencia turística ha aumentado un 21% en comparación con el año anterior. Por último, las autoridades han tomado medidas inusuales, como prohibir el consumo de alcohol en las calles para aliviar la carga en los hospitales, que están bajo presión. La situación recuerda a la ola de calor de 2003, que resultó en miles de muertes en Francia. Es un momento crítico para la capital francesa, que se enfrenta a un clima cada vez más extremo.

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